2017 01 20 Pues sí, va con segundas

 

2017 01 20
Pues sí, va con segundas. Una adicción innecesaria es y será, espero que por mucho tiempo; mi rincón donde guardar mi palmarés de carreras populares y paquetes de tabaco. Si, una de las dos me la tendré que quitar. Una de las dos me va a matar o bloquear o atrofiar… Seguro que si alguno lee esto dirá que el paquete de tabaco. Yo, a día de hoy, no estoy tan seguro de que sea esa la causa de mi muerte.
Obviando esta discusión para entradas posteriores, quiero hacer este otro blog para tener bien ordenadito mi armario. Como no soy muy materialista, guardo recuerdos. Es verdad que muchas habrá que no tenga ni eso. Tengo memoria de pez y este blog, aunque lo comparta en la nube, es por y para mí.
Me gustaría poder contarle a alguien importante que dejé una de las adicciones y poder contárselo con detalle y pruebas fehacientes.
Que así sea y bienvenid@s a mi blog.
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Siempre se supera o siempre me supero

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2017 11 13

Siempre se supera o siempre me supero. Entre tanta gente, es cuando más me creo el centro del mundo, el centro de mi mundo.

Una cosa es clara, ayer desde las 6 de la mañana que me desperté hasta las 9 de la tarde que me acosté, me exprimí. Dejé en cada gesto mi sello, en cada palabra de ánimo mi aliento, en cada mirada el horizonte de nuestros destinos, en cada zancada mi cojera, en cada aplauso todas mis fuerzas.

Así me he levantado hoy a las 6 de la mañana, sin necesidad; entro a las 2 de la tarde a trabajar. Pero me he levantado sonriendo.

Ayer no hubo ninguna casualidad. Me encontré con todos los que me tenía que encontrar y alguno más que no pongo nombre aún a pesar del esfuerzo por recordar al chaval de Barcelona, ¡no hay manera oyes!

El caso es que hubo una presencia que lo eclipsó todo. June fue mi ánimo, mi luz, mi aliento y mi sol en un día cubierto de nubes en Behobia. Qué mujer de 9 años más maravillosa. Hora y media larga con ella fueron suficientes para eclipsar a todo un carrerón.

Behobia, como siempre, millones de ¡Aupa!, ¡Vamos Ángel! y gente sonriendo en cada kilómetro. Pero vivir la experiencia de una irundarra que quiere acercar su Irún natal a Villamayor de Campos (Zamora) por que sí, ha sido lo más espectacular. Ella juega al balonmano y gana porque así las invitan al WcDonald, va a empezar a jugar al fútbol ahora, se acuerda de los dientes caídos de mi prima y sobretodo, pregunta; y por qué te atas las zapatillas así, por qué llevan bolsas de plástico, dónde tiran la ropa, tú no calientas, por qué sales el último… Igualita a mí con 40 años. El centro del mundo entre tanta gente. Oíamos la música cuando queríamos y de repente estábamos solos, saludábamos a gente con una sonrisa y al instante nos perdíamos entre la marabunta y hablábamos con Chiara que celebraba su cuarto cumpleaños al sur de Italia.

La carrera. Salí el último, al lado del payaso que va en bicicleta. Empecé fuerte a pesar de los dolores de talón, pero en cada frenazo y cambio de sentido me dolía más. No pude tirar todo lo que quería pero choqué las manos con la mitad de los niños de Guipúzcoa, así que mereció la pena mis frenazos y mis dolores. Este año casi 5 minutos más lento que el año pasado, igual para el siguiente año tardo más y así choco las manos con la otra mitad de los niños guipuzcoanos.

Tercera Behobia superada, con sobresaliente muy alto.

 

 

El ambiente en Behobia

El ambiente en Behobia y San Sebastián se siente caliente al abrigo de los muros de adobe de la casa del pueblo. 

Aquí, literalmente; embutido entre manta eléctrica e infiernillo y tecleando mi móvil con las manos lo más pegadas al cuerpo y a las mantas que me cubren… me dispongo a descansar antes de empendrer el viaje a una carrera muy especial. 

De hecho, he pasado por el pueblo para coger la ropa que me va a acompañar el domingo por la mañana, hasta que den el pistoletazo de salida. Ropa de trabajo a modo de chaqueta chubasquero, las primeras mallas largas que me compré hace unos años y una camiseta de algodón de propaganda; ideal para minutos antes de la salida, dejarlas aparcadas en la cuneta.

Es la única carrera en que lo hago y tiene su encanto. 

Mañana tocará largo viaje, con paradas no programadas en cualquier lugar que me apetezca. Ventajas de la soledad.

Luego allí, según mi estado de ánimo y mi cansancio me iré programando. Tengo muchos flecos sueltos y eso me gusta, sólo en esta carrera y sólo porqué no dependo de nadie. 

La carrera igual. Ningún plan, nada más que el de salir el último. Igual hasta ese le cambio. ¿Quién sabe? Muchos conocidos que van y quieren quedar, pero no me he comprometido con nadie.

Se me ha pasado por la cabeza hacer un publirreportaje, pero tampoco estoy seguro. Si acaso prefiero vivirlo y posteriormente escribir mi crónica. 

También se me frustró al buscar en los baules ropa extravagante y a la vez cómoda para correr el domingo. No la he podido encontrar en todo el día, así que si eso otro año lo pienso con más calma y lo preparo antes.

El caso es que el domingo 20 kilómetros y pico voy a estar pendiente de cada detalle. Y me van entrando las ganas a pesar de las ausencias destacadas, de la improvisación del viaje, de las inclemencias del tiempo y de no tener todo atado y bien atado.

Behobia por si sola lo pondrá todo en su sitio. San Sebastián me acogerá como a uno más de los participantes y yo, me sentiré único, seguramente orgulloso de volver a correr esos kilómetros mágicos sin ninguna pretensión más allá de sumar un momento excelso a esta rutina que no oxida tanto.

Sé que mi frío desaparecerá al escuchar al Speaker contar la cuenta a atrás y entonces me acordaré de todos los que importan… seguro que termino sudando por el calor de todos los que aparezcais, pequeños y grandes actores de mi vida…

Y quizás, según el desenlace pondré fin o comenzará la temporada 

Supongo que pensando en Behobia…

Supongo que pensando en la Behobia… Aquí junto a @cpgellida (el escritor bueno de Valladolid) y rodeado de pajarines en la acera Recoletos; entenderé mejor mi planteamiento.

Supongo que al sol de la Meseta, que a estas horas calienta, se entiende mejor por que este finde me voy a hacer 1000 kilómetros en un coche destartalado para correr con frío, humedad y lluvia frente a miles de anónimos que no van a parar de animarme ni un solo instante.

El ¡aupa! será mi grito de guerra, como últimamente en todas las carreras; pero aquí también será el suyo. Igual esta vez puedo ir calladito toda la carrera y disfrutar del paisaje sin ahogarme antes de tiempo. Igual el día anterior me cuido tanto que me como un chuletón y una jarra de cerveza bien grande.

Con ganas de todo, menos de hacer un tiempazo. De disfrutar de mi solitario cubículo y quizás escribir más de un acróstico, o simplemente verme medio Juego de Tronos, o sentarme en la playa y fotografiar porqué diablos he venido solo a Zarautz.

Hoy toca hacer la bolsa para el guardarropia con malla térmica, chaqueta e incluso calcetines y zapatillas secas (300 €). Seguir con la ropa que vaya a utilizar poco más o menos hora y media: camiseta manga corta, malla corta, manguitos, guantes, calcetos y zapatillas secas (260 €). Y para terminar cremas y potingues varios para mi maldito cuerpo escombro. El viernes y a mi paso por el pueblo, sacaré de los baules ropa usada para no pasar frío justo antes de la salida del domingo (10 € en gasoil), después ya todo es lo de siempre.

Pero Behobia tiene un color especial, un sonido especial y un final como ninguna película de serie B alcanza a soñar. 

Voy a por la tercera sin la compañía de Ger e Ignacito… así que ya sabéis a quién se la voy a dedicar.

Por lo demás no me lío más escribiendo que llega la familia y Alba y sus papis merecen toda mi atención.

…Continuará 

II Duatlón Cross Popular Villalpando

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2017 10 29

Ayer esquivé mi primer duatlón. En casa para sentirme protegido.

Digo esquivé por el viento que ayer sopló y por hacerlo con una bici de Decathlon comprada hace 10 años (tenía novia formal por aquel entonces y Valladolid no tenía tienda, que la compré en un viaje a Burgos con la susodicha) que sonaba a tractor oxidado en cada pelada (hecho que me recordó la compañera de faena al final de la carrera).

Ayer corrí en Villalpando, a seis kilómetros del pueblo de mis padres y tres de mis abuelos, Villamayor de Campos, Zamora. El preparar el escenario de la bici para un novato como yo, prefería hacerlo en el patio de mi casa, al abrigo del adobe y con suma tranquilidad.

La salida era en el pabellón “Chema Martín” (las piscinas de toda la vida) cuya abuela debía ser de por allí, pero él no me suena de haberle visto en la infancia. El caso es que desde allí (a las afueras del pueblo) nos dirigíamos hacía Quintanilla del Monte (el pueblo de la abuela que falta) por caminos entre tierras de la meseta castellana (ni un alma, ni una árbol, ni una sombra, ni naaa).

Una vuelta de 6.5 kms que hice sin excesos y sobre todo sin dolores. Luego cambiamos a la bici, saliendo en la misma dirección y con dos vueltas a un recorrido llano de poco más de 12 kilómetros. En la primera vuelta me adelantaron 9 ciclistas con sus grandes cuádriceps asomando en el perfil que se alejaba de mi vista y sus pepinos de bicicletas de más de 1000. Yo ni intenté seguir la rueda, en la segunda me adelantó mi compañera de faena anteriormente citada (Silvia, de Villalpando y con la cual he coincidido en otras carreras) y me animé a cubrirla cuando el aire daba de cara y de costado, al final me adelantó (en mi bici, saltaban los piñones cuando apretaba con el aire de culo y no pude seguir su ritmo) y yo seguí esquivando las dificultades del vehículo que llevaba entre las piernas. Ya sólo quedaba según la organización 2,5 que fueron más de 3 de ida y vuelta por el mismo camino que llevaba a Quintanilla. Viento de cara para ir y de culo para volver una vez recuperadas mis piernas del cambio a las zapatillas, con sprint final incluido para que no me adelantara uno en la línea de meta.

Me había vendado yo con esparadrapo una hora antes de la carrera y me dolía el empeine. El tobillo no cojea ya, pero el dolor continuo no se termina de quitar. Estoy contento de llegar a meta sin cojear pero no del todo. Tengo que comprar unas zapatillas de asfalto ya. Las Nike Pegasus 33 no sujetan ni estabilizan ni na de na. Tuve siempre la sensación de andar con los pies sueltos, sobre todo el derecho que no iba vendado.

Me quedo con la experiencia y con las pasadas que me dieron en la bicicleta. Ahí es donde se gana un duatlón.

Eso y que sigo sin tener buen estado físico en general. Entre la lesión y el poco entrenamiento que hago, el tabaco se nota multiplicado por 10. No me veo para volver a entrenar el martes, pero veo que sino empiezo, aunque sea con molestias; mi estado de forma caerá dando vueltas de campana…

Ya… dejar de fumar… pero es más fácil entrenar a medio gas os lo puedo asegurar. Todo depende de cómo me encuentre el martes.

Ah, otra cosa, la aplicación de Garmin para triatlón en el Forerunner 235 no va bien, por lo menos a mí. Igual lo intento otro día, pero el GPS no me funcionó para nada. Así que me quedé sin los datos de mi primer duatlón y mientras corrí, fui por sensaciones; cosa que me vino bien por el tema de mi lesión.

Un saludo, que mañana madrugo mucho, nos leemos.

 

Quiera que no, estoy lesionado

Quiera que no, estoy lesionado

2017 10 24

Quiera que no, estoy lesionado.

Me da lo mismo poder terminar un trail de 20, sino lo puedo hacer como yo quiero.

Me despierto sin haber dormido bien. Hasta la 1 de la mañana buscando el frío en las diferentes partes del tobillo izquierdo y hasta las 2 encontrando la manera de no quedarle anclado de mala manera.

A las 9 de la mañana, dolorido y cansado, cojeando me acerco al baño. Ni me lavo la cara.

Así no dan ganas de nada. ¿Para qué prepararme para ir al gimnasio? Me voy a hacer más daño y luego tengo que ir a trabajar.  Pasando.

¿Qué hago? ¿Me vendo o lo dejo liberado?

Tendría que ir al médico, pero no me van a hacer las pruebas que requiere mi tobillo inmediatamente. Paso.

Por lo menos, voy a ir a la peluquería que una cosa es dejarse y otra cosa es que se note demasiado en el trabajo.

Dicen que yendo de compras se pasa todo. Pues he ido, bote de colágeno hidrolizado enzimáticamente con ácido hialurónico y un poco de jalea real.

Sabe a ostias pero el efecto placebo, en mí sobresaliente, espero que reafirme el milagro y haga que me levante y sino correr, por lo menos volver a ir al gimnasio y sino bajar de la cama sin cojera y sino… dormir del tirón. ¡Qué sé yo, pero que haga algo y a ser posible rápidamente!

Ahora poco más que buscar videos en internet para fortalecer la zona dañada, o casi mejor, me tumbo en la cama a esperar que suene la alarma para ir a trabajar… ¡Qué sé yo!