2017 01 21 Hoy tocaba reconocimiento de la Paramada

2017 01 21

Hoy tocaba reconocimiento de la Paramada. No había muchas ganas por mi parte por malas sensaciones de mi cuerpo y los fríos que nos acompañan. Decidido fui a la de 10 kilómetros. Éramos 30 y se nos veía con ganas de no forzar demasiado la máquina. Los del reconocimiento de la larga (unos 20 kilómetros) habían salido media hora antes y seguro que irían pateando bien. Yo sabía que tenía que disfrutar y con ese espíritu salí de casa.

Es verdad que hay veces que sino das el máximo, no disfrutas y yo soy de los que piensa eso; pero también piensa que, saber escuchar al cuerpo y hacerle caso de vez en cuando es igual de bueno. Está en plan plofff, pasado de revoluciones a muy poca velocidad, no le pidas más de 10 porque no quiere y baja mucho el rendimiento… cosas así…

Sino sabéis de mis “excusas” otro día os lo cuento. Pero ahora me apetece más recordarme que he disfrutado esta mañana, pero a medias. A pesar de parar mil veces, ir apoyando a los compañeros todo el camino, intentar enseñar a bajar a compañeras del club que eran primerizas en esto del trail y encima venían con zapatillas de asfalto, hacer la última bajada a toda pastilla para probarme… Pues no.

La evidencia de mi mal estado de forma es alarmante. Yo diría aplastante. Incluso ahora escribiendo en el portátil, mi hombro izquierdo se queda entumecido y pide un masaje, así que voy a abreviar. Mis rodillas arden. Me sacude un sentimiento de rabia por ello y fumo como una chimenea a pesar de saber que es mi peor enemigo. Con lo bien que estaba yo hace unos meses haciendo “sin mayor esfuerzo” la Behobia o saltando como una cabra por la Corserolla… me jode y mucho verme así. He vuelto a los tiempos de hace 3 años. Pero lo de menos son los tiempos, son las sensaciones. Cansado, tremendamente cansado, hasta el punto de empezar escribiendo sobre la magnífica mañana y terminar recordando tiempos mejores hace poco más de tres meses.

No era mi idea, pero de verdad, no sé si necesito un descanso o una motosierra para cortarme las manos y dejar de fumar y adelante.

La mañana ha sido cojonuda, pero no… tenía que haber hecho la larga para probarme, aunque hubiese sufrido. Es verdad que el cambio de temperatura de Barcelona a Valladolid me hace crujir todas las articulaciones. Pero ya no hay excusas, hoy nos hizo divino y aun así…

Bueno, lo dicho, que me duele el hombro (o el trapecio), el músculo que une hombro y cuello le tengo como una viga de acero. Me voy a la cama con una aspirina para el cuerpo que mañana toca el Cross de Tudela y no lo veo.

Un abrazo, sé que es sólo un mal momento. Mañana más.

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