Integral de Valdecebollas

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2017 05 28

Cuatro de la mañana y suena el despertador.

Menos mal, porque en vez de a las 5 habíamos quedado a las 4:30 según un whatsapp mientras ya dormía. Consecuencias, se me olvida el porta dorsales y no puedo tomar un desayuno hipercalórico que tenía preparado.

A las 5, desde la Cisterniga salimos Roberto, Alberto, Gabi y yo hacía Palencia. El viaje sirve para cerciorarnos de mis descuidos y soltar nervios antes de la machada. Mi primera maratón y encima de montaña (más tiempo en el sillín que para eso soy el Sr. Bicicleta).

Antes de las 7 estamos tomando café en el bar de la placita del acogedor pueblo.

*Dato importante, llevo sin fumar desde las 22:30 del día anterior.

El tiempo acompaña y el organizador nos indica que salvo la cumbre, el terreno está inmejorable. Cogemos el dorsal y un chip que llevamos en la muñeca para los controles de paso. Antes de abandonar el bar, pido un cigarrito a los chavales que seguían de fiesta a esas horas, tomando cubatas mientras veían como se animaba el ambientillo.

Nos vamos al coche y nos preparamos con mochilas, geles y demás gaitas. Nos indican obligatorio llevar chubasquero o cortavientos y Buff. Equipado y sin apenas nervios, me acerco otra vez a la terraza del bar a fumarme otro pitillo con los chavales.

Dan la salida y sigo el paso de Roberto y otro Alberto de Valladolid que conocemos. Subir, subir y subir, vuelta al pueblo y empezamos la subida dura hasta el ecuador de la carrera. Bosques maravillosos, caminos empedrados y embarrados, pistas forestales rodeadas de una vegetación maravillosa y nubes y viento ensordecedor. Subiendo por encima de 2000 metros, el paisaje es apocalíptico. Nada más pasar un avituallamiento en un refugio con gente maravillosa dándonos de todo, los prados se convierten en rocas y pequeños arbustos, la niebla se cierra y el viento empieza a soplar. Justo antes de llegar al refugio, saqué mi chubasquero y me le enfundé. Los manguitos que llevaba en la mochila me parecieron demasiado, pero podían haber servido también. La temperatura bajó, la niebla no dejaba ver de baliza a baliza (25 metros), mis riñones pedían tregua y subí andando muchos kilómetros (o mucho tiempo) hasta el siguiente avituallamiento, dónde 3 hombres nos esperaban al resguardo de un todoterreno. Era difícil comunicarse por el sonido que provocaba el viento, una subida escarpada más hasta una cruz y todo bajada.

El viento no dejaba pisar donde tu pie quería apoyar, hubo varias caídas, yo afortunadamente no, las rocas eran planas pero resbaladizas y después de un buen rato de suplicio, volvieron los prados y una bajada de vértigo, llena de trampas y muy larga, sin descanso hasta el siguiente avituallamiento.

Con las patas molidas, acogemos prados cruzados por riachuelos naturales que hacen difícil saber dónde pisas. Saltamos un palet de madera a modo de escalera para salvar una verja y más prado embarrado y más riachuelos. La bajada es más amena y aunque exigente, divertida.

Un falso relax antes de llegar a la última subida a las torres eólicas. Después de una subida corta y poco exigente (para lo que llevábamos), una bajadita embarrada a tope, dónde me llevé un par de sustos con las ramas sueltas a la verita de un riachuelo precioso; afrontamos la última subida hasta las torres eólicas.

Engañaba, demasiado tiempo subiendo, primero por una pista con rocas traicioneras que te hacían zigzaguear y un último tramo por un sendero muy estrechito hasta llegar a un pra´o con caballos precioso. Un falso llano, recorriendo las torres y a bajar. Las piernas tulliditas, no respondían y el freno de mano se centraba demasiado en mis rodillas doloridas. Aun así la bajo sin ningún tropiezo extraño y a poco menos de un kilómetro para alcanzar la meta, algo de pista sólida y nos adentramos en el pueblo.

Quedan cien metros para la meta y cuando de la vuelta a la izquierda lo tengo hecho.

Me salen 4 renacuajos de unos 5 años a luchar en el sprint, me vengo arriba y me olvido de todo. De repente, levanto la cabeza y me freno en seco; allí estaba Gabi esperando con una sonrisa.

Entro tan campante y sonriente en la meta y saludo a mis compañeros improvisados de sprint. No oigo ni aplausos ni leches, me piden entregar el chip y se finí.

Joder, mes de Mayo finiquitado y con nota. Maratón terminada. Cagüentoooo, necesito asimilarlo. Sin acercarnos al coche y mientras mis compis que han llegado media hora antes que yo siguen danzando por ahí, yo me alejo con los 20$ que dejé como señal, por no tener la licencia de montaña; a un bar apartado del bullicio de la meta.

Caña con limón y tabaco. Me descalzo y hablo con un perrito que andaba en la terraza tan solitario como yo, de mis cosas, de cosas de perros.

El silencio me reconforta, no quiero bullicio. Mientras me fumo el cigarrito, me descalzo y respiro hondo y orgulloso; me salta la luz de que igual me están buscando. Me acerco al bullicio, meto las piernas en una piscina portátil muy bien apañada, como melón como si no hubiera mañana, un poco de chorizo y a las duchas.

Un arroz sin sal y un café de puchero sirven de despedida en el polideportivo del pueblo.

El viaje de vuelta contando batallitas y ya en casa, más arroz, leche y terminando de escribir esto, sólo pienso en dar un paseo y… a la cama.

Qué pena que de esta bellísima carrera no me quede el recuerdo de una medalla. La iba a colgar en lo más alto de mi medallero.

Cómo dicen los progres: Señoras, señores… ¡Ya soy maratoniano!

A la espera de resultados oficiales, sólo diré que superé las 6 horas en 2 minutos y estoy muy orgulloso de haber tenido la cabeza suficiente para no apretar cuando mis piernas me lo pedían, seguro que habrá mejores ocasiones que esta.

Buen final de domingo…

 

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Bueno bueno bueno…

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2017 05 26

Bueno bueno bueno… Ya está aquí, ya llegó la MARATÓN… Y en sesión doble, para chicos y chicas…

Después de unas cuantas carreras populares y casi una veintena de medias y tras el fiasco en el intento de la maratón de Sevilla… llegó el momento.

Dos maratones en un fin de semana, ¿quién da más?

Asusta, pero es mentira.

La primera es mañana y corro 5 relevos de un kilómetro en una maratón por equipos organizada por mi club y con un fin social muy importante. Solorunners y Menudos Corazones nos juntamos para colaborar con los niños que sufren cardiopatías congénitas, algo que me motiva mucho y que me toca muy de cerca. Para mí es muy pero que muy importante, porque tengo un amigo llamado Adrián que seguro mañana veré y me lo agradecerá de la manera más gratificante posible: estando juntos un ratejo jugando a lo que surja en ese momento.

Maratón por relevos no exenta de competitividad ya que colaboramos muchos y hemos hecho cuatro equipos magníficos para que además de tener un gesto solidario, corramos dándolo todo, que es lo que más nos gusta.

Después de este aperitivo tan jugoso, tocará descansar y reponer fuerzas para lo que viene el domingo.

Cuatro compañeros y amigos, nos acercaremos a Barruelo de Santullán a disfrutar del mal tiempo que predicen los meteorólogos en un recorrido con más de 4000 metros de desnivel acumulado durante los 42 kilómetros de trail por la montaña palentina.

Mi estado de forma no es el mejor, no he entrenado específicamente para esta prueba, no he descansado lo adecuado para afrontarla, mi entrenador (el de todo mi equipo) no está muy de acuerdo con mi elección (dada mi adicción innecesaria, supongo)… pero mi ilusión… ¿podrá con todo? Esa es la mejor de mis armas. Ni mi genética, ni mi musculación, ni nada… Mi cabeza, aunque todos la crean muy loquita, creo que está preparada para estos retos.

No digo que llegue en pelotas al evento, pero creo firmemente que podría llegar mejor, obviando mi adicción. Sé de sobra que me van a dar calambres, sé de sobra que tendré miedo en muchas ocasiones y más con las predicciones de tormentas ese día, sé de sobra que no me gustan las pruebas con tan poca participación y correr sólo aunque lleve dorsal me va a costar de lo lindo…

Pero bueno, sarna con gusto no pica y menos después de ver como mis compañeros superan retos con sobresaliente semana tras semana.

Con ganas de afrontar las dos maratones y celebrarlo con vosotros, que al final es lo más importante. Sino lo cuentas como si no lo has hecho ;P

Un abrazo y a pasar bien el fin de semana.

XI MEDIA MARATÓN DE SEGOVIA

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XI MEDIA MARATÓN DE SEGOVIA

Fecha: 2017 05 21

Hora de salida: 10:30

Distancia: 21000 metros (aprox)

Tiempo: 01:44:38

Puesto: 506 de 1993

Dorsal: 58

Categoría: 493 Masculino

2017 05 22

¡Ella no quería! El sábado a eso de las 10 de la noche, volviendo de un cumpleaños espectacular, me escribía diciendo que no me llevaba, que la dolía todo, que se iba a retirar. Yo tuve que dejar el coche donde se celebró el cumpleaños, porque ahora te llevan a la cárcel si bebes y conduces. Dormí mal y poco, a la hora acordada para viajar a Segovia, ella andaba en la camita…

Un mal despertar, muchas dudas pero al final a las 8 y 10 salimos de camino a Segovia.

Mi cuerpo estaba para pocas alegrías, los excesos del día anterior pesaban en las piernas y en la cabeza. El viaje fue ameno pero nada más llegar, un bochornazo que hacía palidecer el acueducto auguraba deshidratación al kilómetro uno. Que calores, que pesadez de todo. El cuerpo expulsaba como podía los excesos… con arcadas incluidas.

El agua fue mi mejor compañera hasta el pistoletazo de salida… más vale prevenir que curar.

Urbón y su familia corrían con nosotros, el ambiente se fue apoderando de mi cuerpo. El año pasado no pude correr esta carrera por que aún estaba muy reciente mi rotura de escápula. No podía perder esta oportunidad. Éramos pocos conocidos pero supongo que no necesitaba más, mejor así, sin presiones ajenas.

Salimos después de que los paracaidistas aterrizaran más cerca de las ambulancias de lo que ellos hubiesen querido y tras el cañonazo de rigor.

Nos fuimos abriendo paso hasta coger el ritmo, sin forzar pero cómodo.

El primer tramo era lo más feo del recorrido, pero lo hice ameno animando al personal con mis bobadas a voz en grito, la gente hablaba de regular que luego venía lo duro. El primer avituallamiento, sin demasiados problemas. La temida deshidratación por el alcohol ingerido por mi cuerpo, aguantaba. Entrabamos en faena, los adoquines y las estrecheces del casco viejo esperaban sosegados. En la orilla del río en una zona llana y muy bonita, bajamos el ritmo todos. El calor y el polen hacían estragos, luego venía la subida dura, había que descansar.

Justo antes de empezar la subida al Alcazar un avituallamiento necesario. Paramos, bebimos y pa´lante. La subida a la sombra de grandes árboles la hicimos estupendamente. Ritmo constante y siempre con una sonrisa en la boca. El ambiente era espectacular y yo le acrecentaba. Mis gritos de ánimo al público y a los corredores no cesaban. Entramos al Alcazar y vuelta para abajo…

Mis pies estaban un pelín doloridos de tanto adoquín pero no sufría, seguía sonriente y animando. Quedaba el último tercio de la carrera y sólo quería sentarme ya de una pajolera vez. Apreté un poco a partir del 18, dejé a mi compañera de equipo muy a mi pesar y dejé de animar.

No me apetecía, pero ella insistió. Pensando en Valdecebollas, no debía subir el ritmo. Pero bueno, apreté y con cero ganas llegué a la meta.

Explico lo de cero ganas. Delante de mí, un papá sacó a sus 3 hijos y taponó la llegada 200 metros antes de llegar a meta.

Lo siento mucho. No, rotundo no. Eso lo haces en la popular de mi pueblo y si te dejan. Yo no iba fuerte, iba normal para llegar y sentarme, que ya tenía ganas de ello. Pero el papá y su familia me hicieron parar en seco… y entré andando los últimos 50 metros.

Lo siento, pero no. Eso de agarrar de la mano a tus hijos lo haces en una carrera en el parque con ellos y emulas la entrada en meta. Tú y tu familia. Sin molestar a nadie.

Os puedo asegurar que estoy siendo delicado y no voy a entrar a saco en el tema.

Me dieron la medalla y esperé a mi compañera. Un minuto escaso. Sin más, directos a animar, esperando a Urbón. El ambiente era precioso. A todos los pucelanos les animamos enérgicamente… después el bajón. Tirados en el césped, haciendo que estiramos. Fotos de rigor y a comer en una terraza pegada al Acueducto.

Una mañana fantástica, inesperada y llena de sonrisas.

Una carrera dura, con una ciudad entregada y bellísima.

La media maratón más dura que he corrido hasta ahora, pero vestido de amarillo, está comprobado. Todo es más fácil.

UTPE

ALTIMETRIAS-TPE-2017

UTPE

Fecha: 2017 05 13

Hora de salida: 9:30

Distancia: 34100 metros (aprox)

Tiempo: 04:48:38

Puesto: 52 de 344+13

Dorsal: 165

Categoría: 20 Vet1Mas

 

2017 05 14

Ha sido algo así como ¡subidón, subidón!

Para asimilar que la primera vez que me acerco a la montaña no lo he hecho del todo mal. El finde que se corría la Transvulcania, yo que soy pobre, me había apuntado – de rebote y por baja por lesión de un desconocido para mí – a la UTPE.

33 kilómetros por Picos de Europa. Lleno de nervios desayuné, lleno de nervios me acerqué a Benia de Onís a desayunar otra vez mí ya típico croissant a la plancha (esta vez por 3.8 euros), fumando esperé a que mis compañeros de equipo bajaran a la línea de salida sobre las 8:30 de la mañana…

Mis nervios no me dejaban ir al baño a soltar lastre por mucho que lo intenté. 10 minutos antes de dar la salida, nos la retrasan 30 minutos… Me voy a fumar. No puedo más, me encuentro en la salida con un conocido de Valladolid que corre y mucho y que ésta la ha corrido un par de veces, nos alerta sobre el barro, la dureza… calla, calla, ¿tiempo aproximado de llegada, pregunto yo? 5 horas y poco…

En la vida he pasado de las 3 horas zapateando… ¡Qué locura es esto! Venga va, 10 segundos y a darle caña, qué sea lo que dios quiera…

Curva a la derecha y 400 tíos a subir y subir y subir… Barro desde el kilómetro 1, rocas resbaladizas y 400 tíos por un camino por donde entran dos vacas… Los resbalones se suceden y hasta el kilómetro 2 no hacemos vida… primeras fotos a Ana con fondo de montañas y nieve… Es la única que me sigue el ritmo. Entramos de lleno en la montaña y voy gritando extasiado por la emoción de las vistas. Valles de ensueño, praos mejor cuidaos por la naturaleza que el césped del Bernabéu… ¡Esto promete!

Ana se va descolgando y yo sigo sin forzar sacando el móvil cada 2 por 3… Los paisajes siguen mejorando a medida que vamos avanzando. Unos burritos nos vienen a ver, vacas en palcos Vips nos observan pastando mientras nos acercamos al lago de Enol.

Allí todo cambia… tu es más verde y más preparado para el dominguero… escaleras artificiales, pasarelas de madera, incluso un túnel a modo de mina… Yo llevo los ojos tan abiertos que hacen las veces de pulmones… Voy dopado, me siento tan privilegiado que no siento las piernas… Flores moradas entre riscos, pisando las aguas del lago (literal), praos tan tupidos que son alfombras para los corredores… La sorpresa de la subida rocosa se vuelve liviana tras el subidón de hormonas… Arriba las vistas son aún mejores, pero que venga otro a hacer fotos. Bajamos hasta un avituallamiento que parece el mejor bar de la comarca y después de hacer un poco más el bobico, brindando con coca cola y demás; continuamos bajando…

La zona quemada por el incendio se hace tan dolorosa como el propio incendio, ahí me resbalo al dejar pasar a una asturiana que a la postre sería primera de mi categoría y 4ª de la general. Al resbalar con mi pierna izquierda, el isquio de la derecha se me contrae bestialmente, pero logro sujetarlo. La bajada embarrada, rocosa y estrecha, se me hace eterna. Pierdo ritmo y me da un pequeño bajón. La paura en las bajadas se apodera de mis piernas débiles.

Ya no levanto la cabeza del suelo, en las pistas regulo y adelanto, pero son paréntesis… prefiero subir andando a bajar volando y joderme el trabajo.

Los kilómetros que había pasado sonriendo y gozando están atrás, muy atrás; pero mis piernas los llevan como lastres y empiezan los temidos calambres.

Mecagoendios literalmente mientras aprieto con mis manos las zonas de mis piernas que quieren estallar… Grito a solas y sigo corriendo, un tal Antonio de Vigo va mejor que yo y me anima, pero quedan dos o tres subidas y no aguanto su ritmo. En una de ellas, me encuentro con un corredor sentado, me paro y le ofrezco barritas y un kitkat, un poco de agua y mis calambres… Casi me quedo allí sentado con él.

Último avituallamiento, dos subidas más y a lo que era la subida de los primeros dos kilómetros ahora en bajada… igual de embarrada, con más rocas que en la subida…

Oigo ya la voz del speaker y creo oír a mi madre que me espera para hacerme la cena después de un buen día de trabajo… oigo otras voces, pero esas son del otro blog…

Entro en el pueblo cruzando un pequeño puente, vuelta a la izquierda y se acabó… me quito la gorra y entro como un puto superhéroe que soy…

La re ostia… va por mis amigos, por mi hermana y por mi familia, incluso la que se ha ido al cielo hace bien poquito… Guau!!! Menos de 5 horas y sigo sonriendo, los calambres se han pasado y el cuerpo reposado pide caña con limón y cigarrito… ¡porqué yo lo valgo!

 

38 º Media de la media Universitaria

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38 º Media de la media Universitaria

Fecha: 2017 05 07Cartel_2017.jpg

Hora de salida: 10:30

Distancia: 10000 metros (aprox)

Tiempo: 00:49:25

Puesto: 463 de 976

Dorsal: 616

2017 05 19

No es que no tuviese ganas de hablar de ella, es que; ahora que veo nuevos escenarios por los trails o por correr en otras ciudades, me cuesta ver lo magnífico de las carreras populares de mi pueblo.

Ya me costó decidirme y apuntarme, pero en la vida como en el deporte, me muevo por instintos. El viernes antes de ir a currar de noche me apunté, total, iba a ir medio equipo y al fin al cabo es una carrera que casi tiene mi edad. 38 ediciones.

A pesar de los calambres del día anterior, mis piernas querían rodar y que mejor manera de soltarlas que en buena compañía. Solorunners iba a portar los globos por tiempos, podía ir a un ritmo cómodo y siempre bien acompañado. Al final decidí ir con Turqui y Gabi. El día fue demasiado caluroso para intentar forzar a mis compañeros (sobre todo a Turqui).

Fue día de postureo, de risas y de charlar mientras corríamos. Íbamos un pelín por detrás del globo de 5´ que llevaban Guille y Pedro. En los últimos 3 kilómetros les di alcance, no sin esforzarme de lo lindo para ello.

Al llegar me fui directamente al bar más próximo de un amigo y me quité la cola insoportable que se monta para que te den más bien poco. Un encuentro con un buen amigo y su perro, otra cervecita en la terraza y poco más.

Una mañana divertida en una carrera mítica. Las piernas al nivel que se esperaba y un equipo bandera que supo hacer de un clásico una carrera única.