RIAZA TRAIL CHALLENGE

logo-riaza-trail-challenge-2017.png

2017 06 03

No sé cómo describirlo. Riaza Trail 20 kms. ¡Cómo me gusta esto de correr, joder!

Salgo a las mil con musicón sonando en la radio. Sé que llego a la salida de los valientes de 40 y 60 kilómetros. Me relajo tomando un café mientras espero a mis compañeros. Nos vemos poco antes de la salida y salgo zumbando… Primer kilómetro en bajada a 3´47”. Me caliento pero sé que voy a perderlo en la subida así que sigo adelante. Nos esperan 10 kilómetros de continua subida, más o menos dura.

Me había propuesto subirla en una hora, pero pasado el avituallamiento las piernas se estancan, pesan más de la cuenta y me da la pájara (supongo, viendo ahora los tiempos del Garmin). Kilómetro 7 y 8 a más de 12´. En el momento fue nada más que un aletargamiento imprevisto de todos mis músculos. No dejé de sonreír en ningún momento y de apoyar con ánimos a los que me adelantaban. Mis pulmones pedían más revoluciones, pero mis piernas no respondían. Una ligera acidez de estómago acompañó esos momentos. 25´ no de agonía, pero sí de rabia contenida.

La adicción tiene que pasar factura en algún momento. Me lo tengo bien merecido.

A pesar del frenazo en seco, me repongo porque sigo disfrutando de la carrera. Las vistas empiezan a ser espectaculares y sacando una sonrisa a los demás, hago que mis músculos despierten poco a poco del letargo.

Vuelvo a coger algo de ritmo, pero ya es tarde para llegar en una hora a la cima. Todo se compensa cuando al llegar arriba oigo unos gritos diciendo mi nombre. Me vuelvo y veo a dos de mis compañeros pisándome los talones.

¡Qué subidón de adrenalina! La hilera de corredores es inmensa y la panorámica preciosa. Me olvido de todo y empiezo a desgañitarme a voz en grito animándoles en los últimos metros de la subida. Me encanta ver a dos amigos tan cerca de mí, más sabiendo que les va tan bien y estamos tan cerquita. Las cosas no podían ir mejor. Dándolo todo en equipo lejos de casa da más energía.

Me ofrezco voluntario para bajarles a toda pastilla por la parte difícil de la bajada de pizarra que nos espera, pero me invitan a tirar sólo. Quizás yo gritando y animando haya tomado un respiro y ellos necesiten el suyo. Les hago caso y bajo.

La bajada cuesta domarla. Las rocas no resbalan por la humedad, pero se resbalan, se sueltan y no dan seguridad al principio. Cuando cojo un poco de seguridad, me doy cuenta de los puestos perdidos por mi paréntesis de cheerleader en lo alto de la montañita y empiezo a pedir paso.

Ya no paro de sentirme bien hasta el segundo y último avituallamiento. Otra vez bebida isotónica y otra vez ardor de estómago. Me acuerdo de los malditos 3 donuts que me he tomado de camino y me cago en ellos mientras intento mantener el ritmo. Me dura bien poco, un pequeño repecho y los gemelos pesan como hormigón armado. Un compañero de carrera, con el cual hice casi toda la subida y había adelantado en la bajada; me vuelve a adelantar en el último repecho.

Mis piernas son incapaces de dar más de sí y le veo irse en el último kilómetro sin poder hacer nada… y creedme, quería darle caza. Cruzo la meta sin más y jodido por mi tiempo. Decepcionado. Quería bajar de dos horas y no pudo ser.

Con las piernas súper frescas me vuelvo a animar a mis compañeros. Están a menos de un kilómetro y me encanta, les acompaño dando ánimos y celebro su llegada con más entusiasmo que la mía.

Ellos sí que han hecho tiempazos… esperamos a todos, un poco de postureo, un poco de compartir con el equipo por las redes sociales y 3er tiempo maravilloso en una plaza de Riaza preciosa, aplaudiendo hasta que vemos llegar a la primera clasificada de la ultra de 60K…

Ni una gota de lluvia, solazo y viento fresquito, buena compañía, carrerón de todos los integrantes del equipo, incluso mío (a pesar de todo)… Mañana fantástica en especial para mí por estar cada vez más orgulloso de poder ver a mis compañeros lograr superar sus objetivos, especial mención al fotógrafo que cedió su dorsal por problemillas físicos y que nos sacó unas fotos fantásticas y nos brindó su presencia a pesar del monazo que tiene por tener que aparcar por un tiempo una de sus mayores aficiones: correr, correr y correr.

Marco eres muy grande.

#nohaylesionconilusion

Sencillamente una Trail maravilloso acompañado de gente maravillosa… Muy recomendable, cerquita de Madrid y con un olor en sus bosques que por momentos me ha recordado a incienso… ¡quizás fue cuando me dio la pájara!  ;P

Buenas noches, un servidor se va a la camita a descansar. Sólo os deseo que seáis la mitad de felices corriendo de lo que he sido yo hoy en estos 19 kilómetros… os puedo asegurar que es desearos toda la felicidad del mundo mundial.

 

 

Anuncios