Está extraña la tarde

Está extraña la tarde,

el calor y la humedad asfixian;

aunque es mi garganta

y tu dulce recuerdo el que ahoga.

 

Caen truenos donde debiera lucir el sol,

denostando los sueños

de cualquier esperanza.

 

Me enredo en un sendero desértico,

mientras el silencio me ensordece

-hasta la mirada-

y no encuentro el camino

de vuelta a casa.

 

La tarde transita, que no fluye;

mi cuerpo se cansa

de tanto violentar mi alma.

 

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