Seguro que es por el frío

Estoy tan acostumbrado a estar solo, que me agobia cualquier sonrisa en un escenario cerrado. Hace tiempo que no creo en casi nada ni en casi nadie y en los que creo están demasiado ocupados con sus vidas como para atender a un trastornado a tiempo completo.

Antes por lo menos fluía, ahora voy a trompicones, forzando escenarios, limitando arranques de sensibilidad a los más pequeños de otras casas, casi sin bailar y sin fuerzas para buscar lugares abiertos donde gritar a pleno pulmón.

Cuando acometo un reto, se queda en retal. Mantener una conversación banal no va conmigo desde que los bares pasaron a ser remanso para los vigoréxicos y los abuelos ex fumadores; no piso por los bares mas que en contadas ocasiones; antes mi tiempo libre consistía en coger un libro, un cuaderno y un boli y pasarme la tarde en cualquiera de ellos…

También corría, hacía deporte y leía blogs… Pero no es lo mismo.

Ahora con dos cervezas estoy medio pedo y mi talón de aquiles izquierdo se siente tan agarrotado como mi pluma, mi lengua y mi sexo. No acompaña mi talonario pero sigo pensando que es lo de menos. A las musas no se las encuentra uno en el banco, sino es el de la plaza mayor de un pueblo.

La musa ya no anda en los bares. Se refugia en un gimnasio con olor a sobaco y eso no inspiró a Machado y al presente ni gota.

Lo intento, de verdad; pero no alcanzo a sentir el más mínimo verso endecasílabo, ya no os digo para encadenar un soneto que describa su intrincado sexo. Cierro los ojos y me duermo sin sueños.

No se lo deseo a nadie.

Pero seguro que el azar encontrará el momento en que me meta de lleno, por sorpresa; en la espiral que proponga nuevos retos, nuevas alegrías, nuevos madrugones, nuevas ternuras y nuevos besos…

Es difícil escapar de la quietud de la soledad, pero más difícil NO sucumbir al ajetreo diario que nos proponen antes de despertarnos en nuestra cama calentita. Al final, dejarse llevar es para muchos el único valor con el que se acuestan y a mí, me tocará probarlo para volver a acudir a mi soledad como se merece.

Empezar a ver la serie Maniac de Netflix me está afectando (jejeje…) y no es de las malas, aunque sigo diciendo que es preferible la ficción de Naruto, Rintaro (Steins Gate), los hermanos Elric (Fullmetal Alchemist), Ichigo (Bleach) porque a Annie y a Owen no me les creo, como a casi nadie, como a casi nada.

Supongo que tendré que hacer lo posible por creer más en mí como un personaje no tan principal como Naruto o Ichigo y ser uno más del reparto, pero sin dudarlo de una serie de ficción animada; me quedaría con Kakashi (Naruto) así a bote pronto… Así seguiré yendo al gimnasio, a los entrenos y leeré… No está mal para ir saliendo del Inframundo (referencia a Bleach).

Os dejo que han pasado las 12 y ya es un nuevo día y mi calabaza y mi caballo no me acercarán a la cama sin un zapato de cristal perdido por el camino y mañana toca parvulario y no espero que ningún príncipe venga con mi zapato.

Buenas noches.

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