Finde cántabro

Seguimos sumando a pesar de que este domingo no corrí una carrera emblemática en Valladolid. La carrera de Don Bosco y su dorsal no van a ocupar mis paredes este año. Creo que este mes, poco dorsal y sí mucho fondo, o eso espero.

El viernes salí corriendo hacia Santander, mi hermana me esperaba. Me había enterado de un par de quedadas y quería acercarme. La del sábado era para reconocer el terreno de la 2ª prueba de la Copa de España de carreras por montaña Fedme, es decir; la Gurriana Trail en su versión GT20. No sé cuantos pudimos ser, 60 o más. Estupendo.

El día era magnífico y a pesar de que no conocía a nadie disfruté de lo lindo. Tuvieron que cambiar el recorrido por cacería y tuvimos la ocasión de subir por la calzada romana que es terreno de GT40, la que voy a hacer yo en poco más de un mes.

Saliendo de Carrejo con paradas intermitentes y muy bien llevadas por los organizadores, nos fuimos acercando a la subida chunga, no llevábamos 8 kilómetros y fue la última vez que nos agrupamos todos en torno a la fuente de San Vicente del Monte. Desde allí alcanzaríamos la Cambera de los Moros (donde se ubica la calzada romana). Es un tramo durísimo y tremendamente exigente, ahí mi culo gordo se dejó notar y tuve que hacer una paradita a mayores. La gente lo subía alegremente aunque es verdad que cada vez quedábamos menos. Unos pocos máquinas que tiraron delante y un nutrido grupo medio que luchamos como titanes para recoger la recompensa de las espectaculares vistas que se pueden disfrutar desde arriba. Los Picos de Europa nevados y el mar Cantábrico embravecido a otro.

Pues eso, yo no sé contarlo como es debido, hay que vivirlo. La Gurriana (el viento propio de allí) sopló durante todo el recorrido pero allí arriba se hacía notar más. Después de unas fotos para la familia y un merecido descanso, retomamos la marcha por la Sierra del Escudo flanqueados por la nieve y el mar hasta empezar la bajada hacia Carrejo (lugar de partida).

El barro, las rocas húmedas, los árboles caídos, el río, más fango, más río, algún resbalón inesperado pero siempre con una sonrisa hasta llegar a la pequeña villa de Carrejo. Calado hasta los huesos, helado y con unas ganas de volver en breve a saltar por los charcos que flipas. Nos fuimos despidiendo en el último tramo y yo cogí el coche y a casita de mi hermana. Debieron preparar un piscolabis pero tenía ganas de estar con mi hermana y de ducharme.

A comer rico y fútbol con chupitos incluidos con el cuñaooo. Cenita rica y a la cama prontito que mi hermana tenía que estudiar y yo quería levantarme pronto para disfrutar de otra quedada…

Trail Riotuerto tendrá que esperar otro año. Me levanté a las 7 y salí con la firme intención de llegar a La Cavada, pero los elementos me dijeron que no y me volví a tomar un pincho y un café en Santander. Mucha agua, mucho viento, mucho frío… Después del primer pincho me acerqué a la playa del Sardinero.

Desayuné por segunda vez y no sé si fue por tener el estómago lleno o por tener la oportunidad de correr por la playa… El caso es que me vestí de corto y salí yo solito a ver a los surferos mientras trotaba a todo lo que daba. Luego subí a la Magdalena y seguí un poquito más, escaleras arriba, escaleras abajo, arena, surfistas… Otra vuelta más, parecía que la lluvia daba un poco de tregua, un poco de agua en el coche y vuelta a empezar, así hasta 17 kms. Fue pararme, ponerme las chanclas para acercarme a la playa a ver a los surferos y los futboleros de playa mientras estiraba; y empezar a caer agua como una cosa boba. No me quedó más remedio que irme a duchar.

Pincho con mi hermana, comida suave que tocaba volver a Pucela. A las seis y poco estaba en el sofá viendo el Sevilla vs. Éibar.

Cantabria me había dejado 40 kms dignos de recordar y me han quedado fuerzas para ir al gimnasio esta tarde y hacer la clase de gimnasia funcional , que básicamente consiste en un circuito completito que te deja exhausto y con ganas de llamar al 112 para poder girar el volante del coche o pisar el embrague…

Muy contento de ver a mi hermanita pequeña bien en su primera etapa fuera de casita. El que sigue mal es su hermano mayor, que soy un desastre. El caso es que se ha ido a un sitio precioso para que yo pueda disfrutar de hacer el cabrito un poco, no es Barcelona; que lo echo mucho de menos pero tiene lugares elegantes para poder disfrutar de esto del Trail.

Bueno, a seguir bien la semana señor@s. A la camita pronto que mañana toca nadar… Sí nadar…

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