No soy tan malo

El domingo hice una de las peores carreras en cuanto a sensación de piernas que pueda recordar.

Sí, fue la Behobia. Peor tiempo de mis cuatro ediciones, malas sensaciones físicas desde el kilómetro 13, 14 (por ubicación, no por mirar el Garmin), mareo al final de la carrera, incluso desorientación… Mal, verdaderamente mal.

Pero a parte de por hacer el payaso día tras día (mi adiccioninnecesaria) quise pensar que fue por el tute que me di tanto el viernes como el sábado. Yo soy de estar recogido en casa, si salgo es para o por cosas imprescindibles. Necesito ir descansado a una carrera de más de 10 kilómetros, si quiero hacerla a gusto. Y este domingo, por circunstancias excepcionales; no fue así.

El caso es que ayer, antes de salir al entreno de series de los martes; miré el planning para concienciarme. 25 series de 200 metros a R3 con descansos de 100 metros a R1. Esto es, 5250 metros sin parar con cambios de ritmo.

Casi me dieron ganas de tirarme en el sofá a ver GH (sólo veo series o documentales).

El caso es que, después del calentamiento con Sergio y David y de tomarme en serio la Técnica de Carrera que nos imparte Juancar, nos pusimos a ello.

Rodeado de dos Davides, que para mí; corren más que yo, nos pusimos al lío. Nos explicaron que podíamos hacerlo sin salirnos de dar vueltas y vueltas y más vueltas; pero decidimos hacer más distancia y empezar y acabar las series en el mismo sitio, haciendo la diagonal que une los dos puntos.

Lo dividimos en 3 bloques de 8 series + una de regalo para hacerlo más llevadero y creo que salió bien la jugada.

Los tres, 25 series, juntitos. Al mismo ritmo y de menos a más. No se puede pedir más. Claro que sufrimos, claro que nos dio tiempo a animarnos y desanimarnos por el camino. Pero ahí está el buen entreno que nos marcamos.

Se supone que el R3 es nuestro ritmo de carrera, pero siempre nos piden más. El R1 es a trote cochinero y acaba siendo poco menos que nuestro ritmo real de carrera. Pero, pienso que salió bien.

Y a lo que iba al principio del post. Mi mierda de Behobia en cuanto a sensaciones físicas y ritmo de carrera, debía desaparecer.

El lunes yoga con Sara en “No te lesiones”, estirando hasta las orejas y fortaleciendo el core, que por mi parte está un poco dejado de la mano de dios, a pesar de las apariencias.

Ayer fui al gimnasio por la mañana una horita. Relajado pero con buenas sensaciones. 30 minutos de elíptica y 25 de pesas (alternando espalda y pecho con piernas).

Pero las series fueron la certificación, en positivo; de que mi petrificación en las piernas del pasado domingo fue por causas ajenas y un desafortunado lance puntual.

Es como aquel que dice: no estrenes cosas el día de la carrera (yo lo hice el domingo, camiseta y pantalón), pues igual con tus hábitos.

Si el día antes de una carrera te acuestas a la 1 de la mañana, cuando normalmente te acuestas antes de las 11. Si además no paras de hacer turismo los dos días previos, cuando lo normal es que vayas del trabajo a casa y de casa al trabajo pasando como mucho por el gimnasio o por el entreno. ¡Apaga y vámonos!

No somos superhéroes y a no ser que seas un runner de estos que no se salta un entreno, come bien, prepara las carreras concienzudamente o se cuida las 24 horas del día; los excesos, los cambios, una mala semana en el trabajo, la fiebre de tu bebé recién nacido, el aleteo de una mariposa en Indonesia… afecta en una carrera.

Y resumiendo y de paso invitándoos a que os acerquéis a un blog tremendamente inteligente y útil para los que nos gusta esto del correr, que bueno es escuchar a nuestro cuerpo a parte de mirar nuestro reloj-GPS a cada paso.

Sin más, buen miércoles y darlo todo en cada entreno.

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Behobia 2018

– Vente pronto que desayunamos en mi casa.

Allí estaba a las nueve y media del viernes. Repostería sofisticada, café con canela… una pantera rosa para rematar y cogemos carretera.

– ¿Qué dices, que paramos en Burgos? Paramos a tomar un pincho…

Ya serían tres o cuatro, mientras nos enterábamos de que habíamos aparcado al lado de las oficinas del San Pablo Burgos (a lo que íbamos). Allí teníamos que pillar una bufanda para el niño (Burguis para los íntimos, Josema para los amigos); ya pillé otra para mí…

Venga que nos liamos y llegamos de noche a casa de tus tíos.

De Burgos a Brinkola en Legazpi. Allí estaba Jesús (tío de Burguis) en la estación de tren trabajando.

Antes de que se ocultara el sol, nos llevó a rodear la presa de Barriendola, rodeados de un paisaje otoñal digno de la mejor postal. Pequeñas cascadas, hayas, robles… formidable y necesario paseo reponedor antes de dejar en su casa las maletas (conocer a su tía) y bajar a Legazpi a tomar unos zuritos antes de cenar tranquilamente en casa.

Una pareja super agradable, inquietos de mente, tranquilos y hospitalarios. Dado que les llegaba su sobrino, exiliado este año despúes de 14 años en USA; con un fulano con un bigote a lo Fu Manchú y un tatuaje en el cuello, disimularon discretamente su sorpresa. En serio, una pareja excepcional.

Descansados, el sábado nos levantamos para acercarnos los cuatro a Behobia. Recoger el dorsal fue lo de menos, como siempre. Foto con Carles Castrillejo, camiseta molona, pantalones baratos, polar ideal para la lluvia, billetes de tren lanzadera y nos dimos al turismo… Gracias a la excelente compañía, la recomendación fue Hondarribia (hondarrubia para mí). Jesús, aficionado a la fotografía; no instagramer de mielda como nosotros; nos dio un paseo por el centro y nos llevó a ver uno de los Paradores españoles más bonito. Exagerado.

Despúes de bien comer, justo enfrente del Parador, nos acercamos a San Sebastian.

Petado, asqueroso bajo mi punto de vista; pero es lo que toca. Zuritos en la zona vieja, encuentro con la periodista surfera, paseo por el paseo de la playa con olas y despedida. Sólo quedamos los valientes, Vane para su refugio en San Sebastian y los tíos en tren para Brinkola.

A Burguis y a mi, nos quedaba ver al San Pablo Burgos contra el Delteco Guipuzcoa de la jornada 8 de la Liga Endesa. Pillaba un poco lejos de donde estábamos, pero fuimos andando… Total, ya llevamos casi veinte kilómetros, dos o tres más…

Sorpresón al encontrarnos con Jose su mujer y su preciosa hija en una terraza. Amigo del pueblo, vecino de Anoeta y aficionado al basket… No podía haber tenido mejores características… Un auténtico placer encontrarle pero no pudimos compartir una birra porque llegamos justitos ya.

Llamada a Ger antes de entrar en el pabellón, risas y medio quedada para mañana en la salida…

El partido tuvo una de cal y otra de arena. La afición de Burgos, me vine hasta yo arriba; grande es poco para describir el partidazo que se marcó la Peña Andrés Montes. Dejamos la tribuna del primer tiempo por el calor del fondo para acompañar a la afición burgalesa. Corbacho en el Guipuzcoa nos aguó la fiesta con un 8/11 en triples, imparable.

Paseo de vuelta al aparcamiento de la catedral y para casa… 26 kilómetros en las piernas antes de…

Duchita pasadas las doce de la noche y a la camita.

Jesús se anima a madrugar y hacernos unas fotos en la salida, le decimos que con estar en la llegada nos basta, pero insiste… Llevamos reportero gráfico, todo un lujo.

A las 6:30 de la mañana toca diana. Desayuno tranquilo, viaje tranquilo, dejamos el coche en el aparcamiento de la estación de Amara y rumbo a Behobia.

Las colas en el baño donde paramos a tomar el café hicieron que no pudiera ver ni a Ger ni a Vane antes de salir; pero si a Diana, a Cristobal y a muchos otros antes de que saliera Burguis y su tío iniciara su vuelta a Sanse.

Una vez solito en Behobia, al bar a ver la carrera, a coger la lotería, a soltar los plátanos que sobraron, dinerito para una corredora que necesitaba tampones y no tenía, foto con otros Movember y aparecen Eduardo y Rober de Valladolid. Vemos la llegada de Leiva y juntos nos acercamos hasta la salida.

Una vez allí, me quité la chaqueta de lana y la camisa de rayas de mi padre y a disfrutar…

Pero antes de salir, quedaba otro sorpresón; June, Lucía y su padre Pablo (también de mi pueblín). Alegrón, fotón y besazos. No necesitaba más para salir al lado del payaso en bicicleta.

Pero por ahí andaba @go_miriam sonriendo como siempre para hacer esta salida más inolvidable si cabe. Cuenta atrás y hacia el Boulevard.

Por supuesto, ya empecé cansado, cantando, bailando y saltando. Traje la camiseta del equipo, pero la que me compré en la Feria del Corredor; al Sr. Bicicleta le iba como anillo al dedo.

No pasaba desapercibido por mi indumentaria, ni por mis aplausos y AUPAs continuos a todos los animadores y corredores.

En la subida a Gaintxurizketa, Ana de SR llorando, me asusté y la acompañé hasta la cima para ayudarla en la medida de lo posible (aunque ayer me dijo que casi que la puse más nerviosa).

Tiré y ya de la mano de Rober y Eduardo llegamos al tunel donde grité como en la vida.

Eduardo nos dejó a Rober y a mí y seguimos tranquilamente DISFRUTANDO.

Qué paliza llevaba del día anterior. Rober tuvo que tirar de mí antes del Alto Miracruz, mis piernas estaban petrificadas, pero mis cuerdas vocales no aflogaron.

– ¡Dientes como la Pantoja! No paraba de gritar y ya viendonos cerca del final colapsé y gracias a Rober llegué sonriendo a la meta.

Mareado al parar, nos fuimos encontrando con más vallisoletanos… Carlos, Ricardo, Mar… No sé de donde sacaba fuerzas para los selfies…

Ya sólo y medio desorientado en la plaza Guipuzcoa, tomé una cerveza, me hice un selfie con @go_miriam (radiante ella) y florecí entre el asfalto y a la multitud.

Fue dejarla y ver otra vez a Rober con sus amigos y detrás a mi amigo Burguis con su tío… Suspiré aliviado.

Fotos en la Concha, un par de tapas por el centro y camino de vuelta… Para nada tranquilo. Aquí el amigo Burguis (madridista de pro) disfrutó de lo lindo escuchando como ganaba el Betis a mi Barça, casi le dejo en una cuneta…

Con las risas, se hizo leve el camino. Menudo cabrón, corrió bien, sus beticos en futmondo lo bordaron y después de dejar en Venta de Baños (próximo destino runnero que compartiremos) a otro tío suyo un par de panes artesanos de un paisano que les hace bajo pedido sólo el fin de semana en Brinkola; llegamos a casita con ganas de irnos a la cama antes de que Benzema metiera el primer gol.

Espectucular, distinta, emocionante, superior, grandiosa, espléndida, exagerada, formidable… Pues eso; yo recomiendo correrla a mi lado, aporto mi granito de arena al espectáculo.

Tendremos que volver, se hace inevitable. ¿Al año me dará por correrla en condiciones?

¡Qué más dará!

GRACIAS BEHOBIA.

Cansado de hacer el payaso

Quiero hablaros de un dato maravilloso de mi adicción innecesaria. ¡Cansa! Por no decir que me tiene hasta la polla.

Cansa enormemente estar pensando en ella continuamente. Cansa estar tranquilo en casa y tener que vestirse adecuadamente para bajar a la calle a por el maldito vicio. Cansa estar sentado escribiendo y levantarse a por agua y tener las piernas como piedras. Cansa ver como mis abundantes entrenos no sirven para nada por ella. Cansa despertar por la mañana y hacer abdominales tosiendo. Cansa sacar de la hucha suelto para comprar más vicio. Cansa airear la casa a medias cada vez que vienen visitas. Cansa ponerse un niqui limpio y que a los 10 minutos parezcas un cenicero andante. Cansa lavarse los dientes y que sigan amarillos. Cansa echarse desodorante para enmascarar la chimenea. Cansa tener prisa por terminar una carrera para fumar un pitillo. Cansa oír los halagos de los que no lo han provado en su vida. Cansa ver que se va mi detrminación por dejarlo al minuto de pensarlo. Cansa comer rápido para echarse el cigarro. Cansa llevar agua para pasar el mal trago.

Cansado de tanto humo, incapaz de reunir la fuerza necesaria para dejarlo de una santa vez.

Otro toque a la bruja Nieves y que se obre el milagro.

MISTERIO

El misterio en todo, por su mismo secreto, provoca veneración.

Baltasar Gracián (El arte de la prudencia)

El artista y su mecenas

Desearía contar una historia bonita pero me falta el sustento. Y ojalá siguiera escribiendo que es el de tus besos… Pero no.

La poesía de este siglo requiere del pan de cada día. Sólo conozco un poeta que regala versos y es un “sin techo”, aquí en Valladolid.

Ahora – y antes supongo que también – el poeta, el escritor, el artista difícilmente salían a la luz sin un mecenas envenenado por los opiáceos o por la linda ternura que hacía valer en sus momentos íntimos. Englobemos a todos con la palabra: el artista.

Es tan difícil acabar de ver el horizonte rosáceo sin un café caliente desde el balcón de tu casa… Me refiero, al exiliado de su hogar por serle infiel a su esposo. No creo que le entren ganas desde la cocina de su madre, o viendo las fotos de cuando hizo la comunión en casa de sus padres de escribir ningún verso.

El artista de ahora, necesita de su espacio, de su confort… Os habla un tipo que lleva escribiendo desde que empezó el BUP, un tipo que comenzó a pintar en un Centro de Desintoxicación, un fulano que en casa de sus padres ha escrito en la espalda de una de sus mecenas…

Pero el siglo XXI pide más de todos y en todos los aspectos.

Poder desayunar desnudo un café de cápsula, mientras la mecenas de turno sigo descansando en su cama cuyo olor a sexo rivaliza con el café recién hecho, esperando una ducha que la convenza más aún de sus ganas de volver a invertir tiempo en ese cuerpo… Tanto el mecenas como el artista piden más.

A veces es silencio, otras música de truenos… Otras es espacio, otras su espalda como escritorio… En ocasiones no les basta con su balcón y necesitan viajar a lugares extraordinarios… Sin ser carnaval quieren un antifaz y un látigo, algo que les mantenga en el anonimato temporal; otras requieren de una cena en el restaurante de moda para acceder al retrato…

Antes bastaba una buhardilla, un desolado apartamento urbano, una sonrisa detrás de la barra, un porrito de costo barato, unas cervezas en el bar del barrio…

Pero los años pasan y el artista quiere reconocimiento de su obra y al mecenas no le basta con cuatro garabatos o un soneto… Pasan los años y el artista ha pasado del soneto a los haikus, del garabato al hiperrealismo calcado y el mecenas se ha hecho viejo y terco, no inspira de la misma manera; y pide al artista que se deje de juegos y atienda otras obligaciones.

El artista sino se ve remunerado enmudece y muere, el mecenas de ahora invierte en viajes a la Luna (literales no literarios). Las estrellas se ven desde un telescopio y no desde la contemplación de una réplica mala de La noche estrellada de van Gogh. Los cuerpos sudan más en el gimnasio que debajo de unas sábanas de lino. En invierno conviene más levantarse a poner la calefacción que abrazarse a su cuerpo tembloroso y poco acostumbrado ya al calor humano.

Como ha cambiado el artista sin un whisky templado cercano a su cuaderno de notas, como ha cambiado el mecenas cuya mirada vidriosa por el llanto que le provocaba la lectura de un solo verso a tornado en una endoftalmitis bacteriana que ciega todo atisbo de esperanza.

Perdonad mi mala interpretación del siglo XXI, quizás no veo demasiado la tele y estoy perdido en algunas novedades… Pero hace mucho que no veo garabatear a nadie una servilleta en un bar, quizás porque ya no se puede fumar un porrito en la otra esquina de la barra, desde dónde observabas cautelosa y minuciosamente al amor platónico de tu vida…

Aquí doy por acabado mi momento romántico del día. Voy a ver si sudo un rato y cultivo mi cuerpo en el gimnasio para que alguna mecenas que sólo mira el interior de mi persona quiera desnudarse y ofrecerme su silueta para el siguiente cuadro, antes de abandonarse a aceitar mi cuerpo y follárselo.

Bye bye…